Traducción Bautismo

Traducción Bautismo (video)

Mi nombre es María Wilson, tengo 16 años de edad y estudio en casa donde mi mamá me enseña.

Ahora me gustaría compatir mi testimonio de como llegué a conocer a Jesucristo como mi salvador.

Nací en San Carlos, Ecuador, Sur América. Una aldea pequeña de aproximadamente 20 familias. El último recuerdo que tengo de mi madre fue cuando mi abuelo la expulso del pueblo. Después de eso viví con mi abuelo. Recuerdo verlo tomar y emborracharse. Algunas veces me lastimaba y trató de matarme. Pero otras veces nos llevamos bien.

La aldea no era para mí un lugar seguro para vivir. Yo no tenía un hogar propio, así que muchas veces viví con otras familias. Algunas veces me trataban mal y tenía que trabajar muy duro para poder vivir con ellos. Estaba sola muchas veces sin nadie que me cuidara. Caminaba 90 minutos para ir a la escuela y de vez en cuando fui a la iglesia. No entendía que era la iglesia, pero fui porque otros iban.

Cuando tenía 8 años mi abuelo fue a otra aldea por varios días y yo me enfermé mucho cuando el estaba esa aldea.

Alguien llamó por el avión misionero para que me llevaron al hospital de un pequeño pueblo de Concha. Cuando estaba en el hospital una mujer vino y me habló acerca de Jesús pero yo no entendía lo que ella me decía o de que hablaba.

Luego los doctores me mandaron a la ciudad de Quito porque mís riñones dejaron de funcionar y necesitaba diálisis cada día.

Mientras yo estaba allí viví con misioneros y fui a la iglesia cada semana. Leí mi Biblia y todavía no la entendía.

Una vez alquien trajo a mi abuelo para visitarme y cuando me vio lloró. Yo también lloré porque estaba muy triste. Quería regresar a mi aldea pero necesitaba quedarme para continuar el tratamiento de diálisis. Además de no poder regresar a mi aldea también supe que iba a ser adoptada.

Conocí a mis nuevos padres y ellos me trajeron a Indiana. Volamos a Indiana un sábado y comencé diálisis el lunes siguiente en el Hospital Riley.

Asombrádamente Dios proveyó un riñon nuevo para mi y tuve un transplante en 7 meses después de haber llegado a Indiana. Fui a la iglesia con mi nueva familia cada semana pero no entendía lo que decían entonces me ponía a dibujar.

Cuando comencé a entender inglés, aprendí más acerca de la Palabra de Dios pero no la creía. Pero aun me gustaba cantar y oraba mucho.

A través del tiempo comencé a tener problemas con obediencia a mis padrés y Dios. Yo era rebelde y egoísta. No quería que me dijieran lo que tengo que hacer. Sabía quién es Dios pero lo rechazaba. No escuchaba durante los devocionales familiares o en la iglesia. Sentía como si mis padres no eran mis padres “reales”. Odiaba a Dios y quería lastimárme. No quería ir a la iglesia. En mi corazón sabía que no era una buena persona, aun cuando actuaba amable y amigable en la iglesia. Pero mis acciones en la casa eran diferentes, no respetaba a mis padres. Mi corazón estaba lleno de odio y lo reflejaba en mi familia.

Algunas veces no me sentía especial y me preguntaba que Dios estaba haciendo conmigo. ¿Por qué dejó que me enfermara? ¿Por qué tengo que tomar medicina? Todas estas preguntas me enojaban mucho. Mi corazón estaba duro como una roca y no quería cantar a Dios ni orar, lo cual hacía anteriormente.

Mi mamá me hablaba acerca de Jesús y de como murió en la cruz por mi, porque me amaba la miraba fijamente pensando que ella era muy religiosa. Mientras hacía mi trabajo de escuela yo podía verla leyendo su Biblia poniendo un buen ejemplo para mi. Me sentía avergonzada y enojada con ella y su relación espiritual con Dios.

Mis padrés me dijeron un día que iríamos a ver a un terapista, el señor Rick. Ellos me dijeron que él les ayudaría a como ser mejores padres para me. No quería ir y estaba muy enojada que tenía que ir. Nos reunamos con el señor Rick cada día por dos semanas, mi corazón comenzó a ser mas sensible. Aprendí que “compartible es soportable”. Comencé a compartir acerca de mi pasado. Le dí a Dios todas mis cargas. Me sentí más liviana.

Después aprendí que Dios es Santo y que no merecemos estar en Su presencia porque todos somos pecadores. Pero también entendí que Jesús me amaba tanto que El murió en la cruz para salvarme de mis pecados. Supe que no merecía Su perdón y amor por mí, pero le pedí que me perdonara todos mis pecados, odio y ansiedades. Y El lo hizo!

Fué como si una carga fue levantada de mi y me sentí como una persona completamente diferente. Ahora El es mío y yo soy de El.

Desde que confié en Cristo han habido momentos que fallo con obediencia. Cuando eso pasa le pido a Dios que me ayude, porque sé que es mi vieja manera de pensar y ser.

Ahora tengo respuestas a algunas de mis preguntas. Si hubiera reqresado a mi aldea y muriera allí tal vez yo nunca hubiera aprendido acerca de Jesús y de como El dió Su vida en la cruz por mi. Yo sé que cuando me enfermé Dios me sacó de mi aldea y me sacó de una situación sin esperanza y me puso en una familia que me ama y me cuida.

Ya no estoy enojada acerca de todas las dificultades que pasé sino que aprendí a confiar en Dios y sé que El esta en control de mi vida. Hay momentos que cosas son difíciles para mí pero sé que Dios tiene un propósito para mi vida y usa estas situaciones para hacerme más como Su Hijo Jesús.

Yo quiero servir a Dios y dar toda la gloria a El. Quiero hacer su voluntad y no la mía. Quiero servir a otros y tener compasión por aquellos que están perdidos como yo una vez estuve.

Confío en Dios con los planes que El tiene para mí y el futuro.

Quiero bautizarme porque la Biblia dice en Marcos 5:19 ¨Jesús no se lo permitió, sino que le dijo:
´Vete a tu casa, a los de tu familia, y diles todo lo que el Señor ha hecho por ti y cómo te ha tenido compasión.´¨



Mi versículo favorito es Jeremías 29:11 ¨Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes,¨ afirma el Señor, ¨planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.¨

No comments:

Post a Comment